Como parte del compromiso de la Organización Mundial de la Salud con la seguridad y la protección de los trabajadores sanitarios y los pacientes para prevenir la transmisión de la enfermedad por el virus del Ebola, la OMS ha efectuado un examen metódico de la guía sobre el equipo de protección personal (EPP) para los trabajadores sanitarios y la está actualizando en el contexto del brote actual.

Acerca de la guía sobre el equipo de protección personal

Mediante la actualización de la guía se pretende explicar y normalizar las diferentes opciones del EPP que son efectivas y seguras en la protección de los trabajadores sanitarios y los pacientes, y ofrecer información para la adquisición de reservas de EPP en el brote actual del ebola.

La guía parte de un examen de la información sobre el uso del EPP durante el cuidado de pacientes presuntos o confirmados de enfermedad por el virus del Ebola. En el Grupo encargado de la elaboración de la guía convocado por la OMS participaron diferentes expertos procedentes de países desarrollados y en desarrollo, y organizaciones internacionales como los Centros de los Estados Unidos para el Control y la Prevención de Enfermedades, Médicos sin Fronteras, la Red Africana para el Control de las Infecciones y otros.

«La guía desempeña una función importante, puesto que explica los diferentes artículos del equipo de protección personal que protegen con eficacia la seguridad de los trabajadores sanitarios y pacientes contra la transmisión de la enfermedad por el virus del Ebola», observa Edward Kelley, Director del Departamento de la OMS de Prestación de Servicios y Seguridad. «Para que la guía sea eficaz, es primordial incluir formación obligatoria sobre la forma adecuada de ponerse, quitarse y descontaminar el EPP, junto con consejos que todos los usuarios deben observar para poder dedicarse a la atención clínica».

La guía se confeccionó a partir de un proceso de elaboración acelerado que cumple las normas de la OMS en cuanto a rigor científico y complementa la Orientación provisional para la prevención y el control de infecciones en la atención de pacientes con fiebre hemorrágica por filovirus presunta o confirmada en entornos de atención de salud, con énfasis en el virus del Ebola, publicada por la OMS en agosto de 2014.

Uso del equipo de protección personal

Los expertos convinieron en que lo más importante es disponer de EPP que proteja las mucosas (boca, nariz y ojos) de las gotículas y líquidos contaminados. Dado que hay constancia de que las manos transmiten patógenos a otras partes del cuerpo, y también a otras personas, la higiene de manos y los guantes son fundamentales para proteger al trabajador sanitario y para prevenir la transmisión del virus a otras personas. Se consideró también que la protección facial, el calzado protector, las batas o los trajes protectores completos y el gorro eran fundamentales para prevenir la transmisión a los trabajadores sanitarios.

“Although PPE is the most visible control used to prevent transmission, it is effective only if applied together with other controls including facilities for barrier nursing and work organization, water and sanitation, hand hygiene, and waste management,” says Marie-Paule Kieny, Assistant Director-General of Health Systems and Innovation. Benefits derived from PPE depend not only on choice of PPE, but also adherence to protocol on use of the equipment.

«Si bien el EPP es el medio de control más visible de los utilizados para prevenir la transmisión, solamente es efectivo si se utiliza junto con otros, como las estancias de aislamiento de enfermos y la organización de las labores, el agua y el saneamiento, la higiene de las manos y la gestión de desechos», señala Marie-Paule Kieny, Subdirectora General del grupo orgánico de Sistemas de Salud e Innovación. Las ventajas que se derivan del EPP dependen no solo de la elección del equipo adecuado, sino también de seguir a rajatabla el protocolo de uso del equipo.

Un principio fundamental que ha guiado la selección de los diferentes tipos de EPP ha sido el intento de equilibrar la mejor protección posible contra la infección y que los trabajadores sanitarios puedan ofrecer una atención óptima a los pacientes con facilidad, destreza, comodidad y el mínimo estrés debido al calor. Con respecto a este último factor, sobre el que todavía se recogen pruebas para ver qué artículo funciona mejor y mantiene su eficacia, se consideró prudente presentar opciones para seleccionar el EPP. En la mayoría de los casos, no se demostró que ninguna de las opciones recomendadas fuera superior a otras utilizadas para la seguridad del trabajador sanitario.

Es necesario realizar más investigaciones para recabar datos y experiencias científicas sobre el terreno en estudios sistemáticos, con objeto de comprender la razón de que algunos trabajadores sanitarios se infecten en el brote actual e incrementar la atención clínica efectiva. La OMS tiene el firme compromiso de colaborar con asociados internacionales en el asunto para sentar las bases científicas necesarias.