¿Son los nanomateriales un riesgo emergente o han emergido ya? La aplicación de los nanomateriales en los procesos industriales y en el campo de la investigación se han incrementado notablemente en los últimos años sin embargo este rápido crecimiento en su utilización no se ha trasladado con la misma vertiginosidad al área de la Seguridad y Salud Laboral. Estamos ante uno de los grandes retos presentes para los Técnicos de Prevención.

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir al curso Nanoprevención, organizado por la Universidad de Cantabria y donde mi empresa tuvo el placer de colaborar con una ponencia sobre Vigilancia de la Salud aplicada a Nanomateriales.

Ha sido un curso de alto contenido científico-técnico del que saqué fundamentalmente la siguiente conclusión: Pese al desconocimiento existente no sólo sobre la identificación y caracterización de algunos nanomateriales, sino sobre sus efectos toxicológicos en la salud o la efectividad de las medidas de prevención y protección aplicadas, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Debemos tener una actitud pro-activa y favorecer una verdadera gestión del riesgo en el trabajo con MNMs, basada, de momento, en el principio de precaución.

En esta entrada haremos un breve repaso de las dificultades que nos encontramos los técnicos de prevención y de las principales herramientas para la gestión de los nano-riesgos.

En el marco de la política industrial de la Unión Europea (UE) y de la innovación, el desarrollo y la aplicación eficaces de las tecnologías facilitadoras esenciales (TFE) va a constituir un factor de gran relevancia para el futuro industrial y económico de la Unión. La nanotecnología está incluida por la UE como tecnología facilitadora esencial.

Su desarrollo e investigación será exponencial en los próximos años y es un arma de doble filo porque si bien es cierto que tiene múltiples aplicaciones que mejoran nuestra calidad y forma de vida (incluso aplicaciones en el área de la medicina, lucha contra el cáncer..) no es menos cierto, que aún se desconoce mucho sobre sus efectos en la salud y en el medio ambiente.

El término “nanomaterial” se aplica a una amplia variedad de materiales de composición y propiedades muy diferentes, pero con la característica común de que al menos una dimensión externa de todas o parte de las partículas que los constituyen sea inferior a 100 nanómetros. Y aquí es donde radica uno de los mayores problemas para los técnicos de prevención y para la higiene industrial “tradicional”, su tamaño.

A ello hay que añadirle que las partículas de tamaño Nano presentan nuevas o diferentes propiedades físico-químicas a las partículas a escala micrométrica y además presentan normalmente una mayor reactividad.

La utilización de productos que contienen nanomateriales está ya introducida en múltiples sectores industriales, donde destacan el sector de la alimentación, , la energía, la construcción, la medicina, la ingeniería de materiales y la aeroespacial, el sector cosmético, farmacéutico, etc. Por tanto los potenciales escenarios de exposición de la población trabajadora son inmensos. Otro problema para el técnico de prevención, al que tenemos que añadir que en muchos casos, no sabe siquiera que están utilizando o produciendo nanomateriales y que tampoco existe información al respecto en las fichas de datos de seguridad de los diferentes nanomateriales.

Otro de los obstáculos que nos encontramos es la falta de legislación específica existente alrededor de los MNMs y la falta de valores límites de exposición. Bien es cierto que hasta el desarrollo de esa normativa específica, debemos aplicar la normativa existente y aplicable fundamentalmente para químicos, surgida del desarrollo de la Ley de PRL y el Reglamento de los Servicios de Prevención como el RD  665/97 sobre Agentes cancerígenos, el RD 374/2001 sobre agentes químicos, el Real Decreto 681/2003 sobre atmósferas explosivas en los lugares de trabajo (algunos materiales a escala micrométrica ya presentan riesgo de incendio y explosión por lo que a escala nano podemos pensar que incluso serán más activos) o el Reglamento REACH sobre Registro, Evaluación y Autorización de sustancias químicas y el Reglamento CLP sobre Clasificación, Envasado y Etiquetado de sustancias y mezclas, sin olvidar el RD 773/97 sobre Equipos de protección individual.  No hay valores límites porque como ya hemos referido se desconoce todavía mucho sobre la nanotoxicidad, dosis-respuesta, en definitiva datos para establecer un valor mínimo por debajo del que haya efectos sobre la salud. Sin embargo, existen otras entidades de reconocido prestigio internacional que ya han establecido valores límite de exposición recomendados como es el caso de NIOSH, BSI, IFA, INRS… (recordemos el art. 5.3.d del RD 39/97, Reglamento de los Servicios de Prevención).

Otra de las cuestiones que plantea desafío no sólo para los Técnicos de Prevención sino para la Higiene Industrial es precisamente la Evaluación del Riesgo, especialmente la evaluación cuantitativa. En la actualidad los Servicios de Prevención no disponen en su mayoría de equipos de medición capaces de medir de forma cuantitativa las nanopartículas y en el caso de que dispongan no pueden contar las partículas y clasificarlas por su tamaño a la vez, lo que complica enormemente la evaluación. Sin embargo como alternativa podemos utilizar también métodos de evaluación cualitativos como el método CB nanotool 2.0 (método concebido para pequeñas cantidades de NMNs; laboratorios o industrial a pequeña escala) o el Stoffenmanager nano 1.0  (aplicable a partículas insolubles, tamaña de partícula menor de 100 nm y superficie igual o superior a 60 m2/g). El INSHT dispone de una publicación muy interesante y completa “Comparación de los métodos de evaluación cualitativa del riesgo por exposición a nanomateriales. CB nanotool 2.0 y Stoffenmanager nano 1.0” que compara estos métodos de evaluación cualitativa y de la NTP 877 “Evaluación del riesgo por exposición a nanopartículas mediante el uso de metodologías simplificadas “  donde se desarrolla cada uno de los métodos (características, aplicación, variables a considerar, etc.).

En la gestión del nano-riesgo, además de identificar los NMNs, y evaluarlos debemos adoptar las medidas necesarias y que estén tecnológicamente disponibles para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores (art. 14 de la Ley 31/95, Ley de Prevención de Riesgos Laborales). Medidas técnicas de protección, medidas de protección colectiva, medidas de protección individual…aplicando siempre los principios de la acción preventiva regulados en el art. 15 de la Ley 31/95, Ley de Prevención de Riesgos Laborales y teniendo siempre presente el principio de Precaución (eliminación del riesgo, combatir el riesgo en origen, etc.…). Considerando su composición, el tamaño de partículas, su cambio en las propiedades a escala nano, su mayor actividad, etc. debemos como mínimo adoptar las medidas que se adoptarían para la exposición a agentes químicos. Existen en la actualidad sistemas de aislamiento y confinamiento de procesos, sistemas de captación, extracción y filtrado y equipos de protección individual capaces de sino, de evitar, sí minimizar el riesgo.

A este respecto y de especial interés técnico es el documento del INSHT “Nanomateriales “Seguridad y salud en el trabajo con nanomateriales” .

Por último no podemos olvidarnos del Área de Medicina del Trabajo que deberá estar especialmente coordinada con el Área de Higiene Industrial. Dada la escasa evidencia científica al respecto, que no sigue las leyes de la toxicología clásica, con efectos sobre la salud difíciles de predecir hay que diseñar estudios sobre nanotoxicidad ad hoc. Como curiosidad, hay unos 180.000 estudios sobre nanopartículas y/o nanomateriales y poco más de 2.000 estudios sobre nanotoxicidad. Sin embargo, aplicando también el principio de precaución en esta disciplina y dado que existen indicios de patologías respiratorias relacionadas con la exposición a nanomateriales, por similitud podrían emplearse protocolos de vigilancia sanitaria específica de exposición a polvo, sílice, amianto y/o otros productos neumoconióticos. Ésta es al menos la propuesta que realizó el Director Médico de Spril Norte (Servicio de Prevención Ajeno) en la ponencia “La Vigilancia de la Salud aplicada a los Nanomateriales. Protocolos aplicables y posibles” en el curso Nanoprevención de la Universidad de Cantabria.

En mi opinión, aún en este contexto de incertidumbre, de falta de legislación específica, de valores límite, de protocolos de vigilancia sanitaria específicos, etc., con los conocimientos y métodos de control y protección actuales, podemos y debemos hacer una gestión del nano-riesgo. Debemos hacer Nano-Prevención.

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Y para terminar, algunas curiosidades sobre nanomateriales

¿Sabías que los nanomateriales se han empleado desde la antigüedad?

La Copa de Licurgo (IV AD. Museo Británico) tiene color cambiante (verde con luz reflejada y rojo con luz transmitida) y una de las nanopartículas de oro que contiene el vidrio del que está hecha tiene entre 50 y 70 nm.

Los colores del Rosetón de la Catedral de León se deben a las nanopartículas de oro, cloruros, óxidos, etc. presentes en sus vidrieras.

En el año 2006 se detectaron nanotubos de carbono en el acero con que forjaron las Espadas de Damasco (S. XVII).

Se considera que el verdadero nacimiento de la Nanociencia y la Nanotecnología se produjo en el año1981 con la invención del microscopio de efecto túnel por Binnig y Rohrer que permitió ver los átomo s individuales.

Alguna bibliografía y páginas recomendadas: